Alivia lo que produce la oficina
Cuello rígido, hombros subidos, espalda alta cargada. Lo que deja estar ocho horas frente a una pantalla.
Santiago y Antofagasta
Masaje en silla dentro de tu oficina. Cinco a diez minutos por persona, sentados y con vestimenta de trabajo. Una pausa corta que el equipo siente el mismo día.
Trabajo sobre cuello, hombros, espalda alta y brazos. Es la zona donde se acumula la jornada de escritorio: la cabeza adelantada, los hombros subidos, la respiración corta.
Nadie se desviste y nadie usa aceite. La persona se sienta en la silla con su ropa de trabajo, yo hago la sesión, y vuelve a su puesto sin tener que arreglarse.
Me cuentas cuántas personas son y en qué horario les acomoda. Armo la agenda por bloques para que nadie interrumpa una reunión.
Traigo mi propia silla ergonómica. Necesito dos metros cuadrados y un enchufe cerca idealmente, nada más. Una sala de reuniones basta.
Cuello, hombros, espalda alta y brazos. Sentados y con vestimenta de trabajo. Nadie se desviste, nadie usa aceite, nadie vuelve al escritorio incómodo.
La persona se levanta despejada y sigue su día. En una jornada de cuatro horas alcanzo a atender a unas treinta personas.
Quién trabaja contigo
Nací en María Elena, en la Región de Antofagasta, y viví buena parte de mi vida en Brasil antes de que mi familia volviera a Chile. A los cuarenta años perdí la visión por una enfermedad genética llamada coroideremia, que afecta la retina.
Los primeros años fueron duros. Después volví al reiki y a los masajes, que ya conocía, y entendí algo que hoy es el centro de mi trabajo: cuando dejas de mirar, las manos empiezan a leer. La tensión tiene textura, tiene temperatura, y tiene un punto exacto donde cede.
A los cincuenta y uno entré a estudiar Psicología en la Universidad de Chile, por la vía de admisión especial para estudiantes ciegos. Me interesa la salud mental en el trabajo, y este oficio es la parte de esa conversación que se hace con el cuerpo.
También me formé como coach, con certificaciones de la Professional Coaching Alliance y de la Sociedad Latinoamericana de Coaching. Escuchar bien es parte del trabajo: antes de poner las manos, converso.
“La pérdida de la visión para mí fue una bendición, porque he logrado muchas más cosas ahora que cuando veía.”
Certificaciones de coaching
El equipo siente que la empresa hizo algo concreto por ellos ese día, no que mandó un correo sobre bienestar.
Cuello rígido, hombros subidos, espalda alta cargada. Lo que deja estar ocho horas frente a una pantalla.
Bloques cortos y agendados. La operación sigue funcionando igual.
Contratar a un profesional ciego no es un gesto simbólico. Es reconocer una competencia real y pagarla como tal.
Atiendo en ambas ciudades. En regiones coordinamos con anticipación.
Agenda una visita
Cuéntame cuántas personas son y en qué ciudad están. Te respondo con la propuesta de horarios y la disponibilidad.
Los precios y la disponibilidad los converso directamente por WhatsApp, según el tamaño del equipo y la ciudad.